
Entradas de Junio 2008
Beber el verso
Junio 24, 2008 · Dejar un comentario

Marc Chagall – The Poet with the Birds – 1911
Poesía y pensamiento
Chantal Maillard 21/06/2008. El país
La pregunta por la relación entre poesía y pensamiento ha llegado a ser uno de los tópicos de los encuentros poéticos. Aparentemente, el tema da para mucho, pero una termina preguntándose si no será ésta otra de tantas falsas dicotomías que se inventan, al nombrarlas, para poder hablar de algo, que de eso, al fin y al cabo, se trata.
Obtuve la respuesta de repente, mientras leía el Fiat umbra (Pre-Textos) de Isabel Escudero cuando, al darme cuenta de que levantaba los ojos del libro y me quedaba con la mirada perdida después de la lectura de uno de sus fragmentos, recordé un ejemplo que ponía Miguel Palacios en sus clases de Ética: el que lee filosofía, decía, levanta a menudo la cabeza, como hace un pájaro al beber. Así, lo leído se filtra, como el agua en la garganta del pájaro, y se asienta en el entendimiento. Pues bien, tomé conciencia, en ese instante, de que no estaba leyendo un ensayo sino unos poemas y que, sin embargo, hacía el mismo gesto; la misma necesidad había de dejar que el agua se filtrase y hallase su camino hacia el núcleo. Si, pues, para beber el verso hay que levantar la cabeza, ¿qué diferencia existía entre el poema y el pensamiento?
No obstante, fiel al principio de sospecha, volví a la pregunta: ¿era realmente el mismo gesto? ¿Acaso no había, en la recepción de un buen poema, además del placer del entendimiento, un cierto paladeo? Ciertamente, el verso se “saborea”. Y esto, el sabor, al que los filósofos de la India llamaban rasa, es algo que viene dado por la buena elaboración, por la sabia combinación de los ingredientes. No otra cosa es la poíesis.
Pero si bien la poíesis es el arte de hacer poemas, el poema no es la poesía. El poema es algo más. Nos abre una ventana, a veces pequeña, a veces grande, sobre el mundo. Nos cuenta algo que, sin saber, sabíamos, y que reconocemos. El poema es una evidencia que nos asombra. Derrida lo comparaba con un erizo. Lo encontramos indefenso, hecho una bola en la autopista, y nos dan ganas de cogerlo, de protegerlo porque allí, muy a ras de suelo, murmura, dice algo muy bajito. Algo importante. Pero sin aspavientos. Y repetimos lo que murmura, nos lo aprendemos de memoria (par coeur) y el corazón, entonces, el corazón que no había, se hace.
Este hacerse el corazón no es cosa de artificio. Es tiempo de deponer las ansias, los poetas, y estar atentos. Caracol, mejor que erizo, el poema -y el poeta- es la más humilde de las criaturas. Indefenso pero ligero, lleva consigo su casa, su morada; la construye con su propia saliva a medida que va creciendo. Así ha de ser el poeta para los tiempos que vienen. Humilde, anónimo si pudiera. Porque lo que dice, lo dice para todos y es en boca de todos cuando halla cumplimiento.
Vuelvo al Fiat umbra. A medio camino entre el haiku y la sentencia popular o la métrica breve castellana, estos “farolillos” expanden su luz en mi penumbra. Brevemente, a modo de estampas para la imaginación o para la inteligencia, permitiendo ese sesgo de la mente que tanto abreva. Sirvan de ejemplo para lo dicho. Beber un sorbo y levantar la cabeza. Como el pájaro.
Chantal Maillard (Bruselas, 1951), premio Nacional de Poesía en 2004, ha publicado recientemente Hilos (Tusquets, 2007, Premio de la Crítica ) y, en colaboración con Óscar Pujol, Rasa: el placer estético en la tradición india (José J. de Olañeta, 2007).
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( Me ha parecido precioso este artículo de Chantal Maillard en El País. Lo reproduzco íntegro)
Categorías: Letras · Más filosofía
Etiquetado: Chantal Maillard, Chagall, Poesía y pensamiento
¿El huevo o la gallina?
Junio 2, 2008 · 2 comentarios

Siguiendo el método de Filosofía para niños de M. Lipman (teniendo como textos de base Ética para Amador de F. Savater en 4º de la ESO y Félix y Sofía de G. Talbot en 1º de Bachillerato) han surgido numerosas cuestiones para debatir. Tantas que muchas de ellas se han quedado en el tintero. Y a otras nos hemos dedicado largo y tendido dependiendo del ritmo y el nivel de profundidad que adquiría la reflexión en clase.
Hacerse preguntas a raiz de la lectura de un texto, asunto calificado de “raro” por algún alumno, se ha convertido en una práctica natural e incluso divertida en ocasiones. Ha habido sesiones para todos los gustos. En 1º de Bachillerato os habéis visto alguna vez como el bueno de Cuttlas:

Esto se acaba, se aproxima el fin de curso y después de darle tantas vueltas al coco, se me ocurre que lo mejor para empezar a despedirnos es un bailoteo.
Hay una hermosa película ( en blanco y negro, sí) que se llama Zorba el griego de Michael Cacoyannis. El protagonista Anthony Quinn, con su enorme interpretación consiguió, entre múltiples alabanzas de la crítica, la ciudadanía griega. La banda sonora de Mikis Theodorakis es el complemento perfecto para una historia que destila vitalismo y alegría.
Poniendo el siguiente fragmento desvelo el final. ¿Quien se apunta a bailar un sirtaki?
” El hombre tiene que estar un poco loco…si no (…) nunca se atreve a cortar la cuerda y ser libre”
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