Gran parte de mis primeras lecturas en la infancia fueron de tebeos y de algunas colecciones de libros clásicos que se ilustraban con viñetas. Acercarse al comic es una buena manera de liberarse de prejuicios ante el terror que algunos chicos sienten al papel escrito. Y aunque no sirviera, en algunos casos de puente, para adentrarse en otras lecturas, por sí mismo, ya es fuente de gratos momentos de lectura y de goce estético.Así que añado una etiqueta nueva para incluir aquellos comics que podríamos leer en clase.
Para empezar Los doce trabajos de Hércules de Miguel Calatayud.
Recomiendo una visita a estas páginas que son del mismo autor, Emilio Aurelio, y que hacen una recopilación exhaustiva de comics en extinción. Una joya de la red.













