El equilibrista ciego

Fotografía de Algodisperso. Título: Cambio

EL EQUILIBRISTA CIEGO.

Conviene la tristeza
necesaria, no olvidar
el beso ácido del tiempo, telaraña
disimulada en los racimos,
enmascarada sombra, pan de hielo;
no olvidarse del llanto o la fatiga
de los que sufren o se cansan, de la exacta
nomenclatura del dolor,
ni del aliento sin alias del herido;
no olvidarse.
Conviene incluso la nostalgia,
con su disfraz de pájaro y su música
tan pobre de organillo.

Pero luego
bucearemos sin miedo a las corrientes,
brindaremos brincando muy desnudos
sobre el país en ascuas y, aunque sea
como arropar la nieve,
abrazaremos la alegría y cruzaremos
la vida -esa frontera
entre paréntesis de humo-
como el equilibrista ciego:
sin medir el alambre a cada paso.

Juan A. Bermúdez. Libro: Compañero enemigo

Una respuesta a “El equilibrista ciego

  1. algodisperso

    Estás mimando demasiado esta foto… voy a tener que regalártela

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